lunes, 25 de mayo de 2015

Taller de escritura "Atenea": Jugando con las letras.

Letras que se odian. 

 
Texto sin la A.


"Perdido"


No puedo decir dónde me encuentro, porque no lo sé bien. Solo sé que soy el único individuo de este sitio. Necesito comer y beber. No dispongo de sustentos ni otros recursos. Ignoro cómo llegué y de dónde vengo, lo único que quiero es volver con mi gente pronto. Diviso lejos un terreno, creo que es el único sin incluir en el que yo me encuentro. Me pregunto si hubo otro hombre perdido en este sitio. Si logró irse, debió de ser en buque o por el cielo.
Quiero y necesito que me encuentren urgentemente.


Marta Polo, 4º D


"Mi letra favorita: la W"

  
La W es una letra especial y única, pues ofrece su suave sonido a muy pocas palabras en nuestro idioma.
Parece misteriosa y extravagante por su forma especial.
Le cuesta unirse a las demás letras, se podría decir que es solitaria, aunque a la vez difícil de encontrar. Cuando llega la hora de escribir en inglés, esta letra nos enseña su otra faceta: gran variedad de letras forman sonidos y palabras con ella. Podría ser una extravagante y misteriosa señora a la vez que una alegre y amistosa letra.

Andrea López Rivera, 4ºC


"Mi letra favorita: la H"


Decido hablar de la H puesto que, al pensar en ella, solo se me ocurrían palabras bonitas como "honestidad", "humildad" o, incluso, la misma "hermosura".
Para mí, la H representa dos cosas muy importantes en la vida como son el tiempo y el dinero.
Sin ella no existirían las palabras horas y huchas.

Para mí, su forma es como la de una escalera, lo que me transmite positividad, ya que siempre se puede llegar alto. Además, su rectitud transmite elegancia. A su vez, es muy curiosa ya que, según el idioma en el que se utilice, puede sonar (como en el inglés),o no sonar
(como en el español). Esta característica hace variar el significado de algunas palabras, aunque suenen igual, como "hola" y "ola".
Iara Ialea Piñero, 4ºD.





"Mi letra favorita: la I"

Me encontraba dando un pequeño paseo por la ciudad, cuando me fijé en la figura de un delgado hombre y en globo que tenía atado a la mano y que flotaba encima de su cabeza.
No pude contener la risa porque aquel menudo señor me recordaba inevitablemente la letra I. Letra que, igual que ese hombre, siempre está erguida y recta; se presenta como una vocal impoluta y educada. ¿Sería este hombre la personificación de esta letra?
Lo más curioso era que el globo que el señor sujetaba parecía el punto de la i.
Reflexionando un poco más sobre la vocal, llegué a la conclusión de que tanto su incisiva y resonante pronunciación como su forma sencilla, pero a la vez imponente, hacían de ella una fantástica letra.




Luz Clemente, 4º C
 

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