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Nuestra biblioteca vuelve a abrir sus puertas en el recreo.

  ¡Ya está abierta nuestra biblioteca! Puedes venir a repasar tus exámenes, terminar tareas o trabajar en grupo en la hora del recreo. Además contamos con 2 puestos informáticos para tus consultas.
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Ven, que te dé un verso: "A cántaros", Pablo Guerrero

  A CÁNTAROS   Tú y yo, muchacha, estamos hechos de nubes, pero ¿quién nos ata? Dame la mano y vamos a sentarnos bajo cualquier estatua, que es tiempo de vivir y de soñar y de creer que tiene que llover, que tiene que llover, que tiene que llover, que tiene que llover a cántaros. Estamos amasados con libertad, Muchacha, pero ¿quién nos ata? Ten tu barro dispuesto, elegido tu sitio, preparada tu marcha. Hay que doler de la vida hasta creer que tiene que llover, que tiene que llover, que tiene que llover, que tiene que llover a cántaros. Ellos seguirán dormidos en sus cuentas corrientes de seguridad. Planearán vender la vida y la muerte y la paz. ¿Le pongo diez metros en cómodos plazos de felicidad? Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian que la siesta se acaba y que una lluvia fuerte, sin bioenzimas, claro, limpiará nuestra casa. Hay que doler de la vida hasta creer que tiene que llover a cántaros.            ...

Ven, que te dé un verso: "Al aire la libertad", Federico García Lorca

  AL AIRE LA LIBERTAD     Mariana, ¿Qué es el hombre sin libertad? ¿Sin esa luz armoniosa y fija que se siente por dentro? ¿Cómo podría quererte no siendo libre, dime? Los poetas seremos viejos y solitarios. Bajo el olivo añoso cantaremos la Paz. Dirá: paz, paz, paz, entre el tirite de cuchillos y melones de dinamita; dirá: amor, amor, amor, hasta que se pongan de plata los labios.                                         Federico García Lorca  

Ven, que te dé un verso: "Cociendo arroz", Begoña Abad

  COCIENDO ARROZ   En este momento, en el silencio de mi cocina mientras vigilo el arroz que cuece y escucho gotear un grifo imperfecto, pienso en las mujeres lejanas que se cuelgan un fusil a la espalda para adentrarse en la selva. O en las que se cuelgan el hijo y caminan horas en busca del agua. O en las que se desvisten en un cuarto triste para venderse. Las desterradas hijas de Eva del imperfecto mundo que gotea.                                   Begoña Abad

Ven, que te dé un verso: "No nos iremos", Tawfic Zayyad

  NO NOS IREMOS   Aquí sobre vuestros pechos   persistimos, como una muralla, hambrientos, desnudos, provocadores, declamando poemas. Somos los guardianes de la sombra, de los naranjos y de los olivos, sembrando las ideas como la levadura en la masa… Cuando tengamos sed, exprimiremos piedras y comeremos   tierra, cuando tengamos hambre, pero no nos iremos. Aquí tenemos un pasado, un presente, aquí está nuestro futuro.                      Tawfic Zayyad    

Ven, que te dé un verso: "El regalo que yo quiero...", Gloria Fuertes

  EL REGALO QUE YO QUIERO… Yo no deseo un regalo que se compre con dinero. He de pedir a los Reyes algo que aquí no tengo: Pido dones de alegría y la canción del jilguero, y la flor de la esperanza y una fe que venza el miedo. Pido un corazón muy grande para amar al mundo entero. Yo pido a los Reyes Magos las   cosas que hay en el cielo: un vestido de ternura, una cascada de besos, la hermosura de los ángeles, sus villancicos y versos y una sonrisa del Niño, el regalo que yo quiero.                    Gloria Fuertes

Ven, que te dé un verso: "Oda a la esperanza", Pablo Neruda

  ODA A LA ESPERANZA Crepúsculo marino, en medio de mi vida, las olas como uvas, la soledad del cielo, me llenas y desbordas, todo el mar, todo el cielo, movimiento y espacio, los batallones blancos de la espuma, la tierra anaranjada, la cintura incendiada del sol en agonía, tantos dones y dones, aves que acuden a sus sueños, y el mar, el mar, aroma suspendido, coro de sal sonora, mientras tanto, nosotros, los hombres, junto al agua, luchando y esperando, junto al mar, esperando. Las olas dicen a la costa firme: Todo será cumplido.                         Pablo Neruda    

Ven, que te dé un verso: "El hijo de una madre...", Begoña Abad

  El hijo de una madre mata al hijo de otra madre. De dos hijos sobrevive uno, de ambas madres solo se salva el recuerdo del día que los parieron. Los señores de la guerra eligen siempre los hijos que morirán y las madres que pagarán por ellos. Los poderosos pagan para que ni sus hijos, ni sus madres, entren en ese reparto.                                     Begoña Abad