Ir al contenido principal

El último hombre de la tierra: capítulo 1.

CAPÍTULO 1   

El último hombre sobre la Tierra está sentado a solas en una habitación. Llaman a la puerta...

El joven se levanta. Su mano temblorosa, baja el picaporte de la puerta, que parece decirle: “No me abras, no sabes qué desgracia te puede tocar ahora, qué puede aparecer ahora, obligándote a seguir huyendo.” Una ráfaga de aire, abre la puerta de golpe.
    “No hay nadie.” Es lo primero que piensa el chico, aliviado y sorprendido a partes iguales. Mira a la derecha. Sólo un triste pasillo al que nunca ha llegado la luz del sol. Gira la cabeza a la izquierda. Otro pasillo igual al anterior. Y cuando mira distraídamente el suelo, pensando qué puede haber sido el causante del golpe en la puerta, si no estaba empezando a desvariar, ve un sobre en el suelo al lado de su zapatilla.
    Lo recoge con cuidado del suelo, esperando una explosión, una trampa, alguien en el pasillo corriendo hacia él, para privarle de algo que aprecia demasiado: su libertad. Al ver que no ocurre  nada extraño, entra dentro de la habitación, cerrando de nuevo la puerta, mirando fijamente las sombras, esperando ver un leve movimiento extraño que le indique que debe salir de allí rápido. Nada. Se sienta en la silla que ya tiene la forma de su cuerpo delgado. Abre el sobre.
    El sobre contiene una hoja amarilleada por el sol. Está redactada con pluma de tinta azul. Comienza a leerla:


                                                                                                             Refugio secreto nº 4027 - París
    Querido hermanito:

Desearía no tener que decirte esto, pero si en la vida ocurriera sólo lo que deseamos que suceda, sería muy distinta a la realidad. Me van a capturar. No es sólo el presentimiento que tengo desde que entré a este refugio con aspecto de cárcel, también se debe a que hay rumores de que están interrogando a todo aquel que capturan, usando los más dolorosos castigos para quiénes no quieren hablar. Hace unas semanas capturaron a varios de nuestro refugio, y probablemente hayan confesado nuestro paradero. No les culpo, y espero que hayan confesado lo suficientemente rápido y les hayan perdonado la vida.
Supongo que esta carta te la envío para despedirme de ti y que sepas qué pasó con tu hermana pequeña, con la que compartiste momentos tan bonitos antes de que empezara todo esto... Si sigues con vida (de lo que tampoco estoy segura, y me parte el corazón en mil pedazos, obligándome a recoger todos y cada uno de ellos, e intentar recomponerlo) sólo quiero que sepas que te quiero como no he querido a nadie jamás. Probablemente cuando recibas esta carta, ya esté perdida, siendo otra persona diferente (quién sabe que estrategias usarán para que las personas capturadas, las pocas que puedan quedar si es que quedan, odien a su familia y amigos, y su propia vida) pero si no es así... ¡Qué porras! Estoy asustada, y si puedes, por favor, ¡ven a por mí, no me dejes sola, no quiero irme de este mundo sin volver a abrazarte una última vez! No quiero asustarte, pero ahora mismo no puedo contener las lágrimas. Llevo tanto tiempo sin mostrar mis sentimientos...
Detrás de esta carta, te he dibujado un plano, por si decidieses venir a por mí. Desde esta triste habitación, te mando el abrazo más grande que te puedas imaginar.

                DE TU HERMANITA, MELANIE


El joven lee la carta una segunda vez, con lágrimas en los ojos. Al acabar de leer la carta de nuevo, no puede evitar pensar: “Yo también te quiero, Mel.”
El último hombre de la tierra está en una encrucijada. Su hermana no había caído en la cuenta de escribir la fecha del día que escribió la carta. El joven no sabe si ir o no a por ella. Por una parte, puede haber sido apresada y para llegar hasta ella queda un largo camino. Pueden apresarle a él antes de conseguir llegar a su destino. Pero... se imagina a su hermana pequeña, llorando en una habitación gris ante una carta, previendo una muerte inminente...
El chico se guarda la carta en un bolsillo, abre la puerta, y sale de la habitación que ya le es hasta familiar. En el suelo de esta, se queda perdida una nota.

Alba Bonillo

CONTINUARÁ... 

¿QUÉ CREES QUE OCURRIRÁ AHORA? ¿QUÉ HARÁ EL ÚLTIMO HOMBRE DE LA TIERRA?¿QUÉ LE HABRÁ OCURRIDO A SU HERMANA?


ANÍMATE A ESCRIBIR ESTA HISTORIA JUNTOS Y A CONTARNOS CÓMO CREES QUE CONTINÚA LA HISTORIA. ESCRÍBENOS UNAS LÍNEAS AL FACEBOOK O AL BLOG CON TU PROPUESTA.

Comentarios

  1. ¡Con qué intriga me estás dejando, Alba!
    Yo creo que va a descubrir dónde está la hermana y va a llegar y va a estar muerta. Un poco trágico pero es mi imaginacion.
    Israel Pérez, 2 ESO A.

    ResponderEliminar
  2. Yo creo que no buscara a su hermana porque cree que su hermana esta muerta y se quedara en la habitación, refugiado y esperando a que algún conocido de muestras de vida.

    ResponderEliminar
  3. yo creo que también va a encontrar a la hermana pero no está muerta pero va a morir

    ResponderEliminar
  4. A mi me ha gustado mucho.Yo creo quien escribió la carta no es ella es un extraterrestre

    ResponderEliminar
  5. Creo que irá a por su hermana y lo capturarán.
    Me ha gustado mucho.

    Pablo Martín Santiago.- 2º

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Ven, que te dé un verso: Emily Dickinson, "Temo a la persona de pocas palabras".

Temo a la persona de pocas palabras. Temo a la persona silenciosa. Al sermoneador, lo puedo aguantar; Al charlatán, lo puedo entretener. Pero con quien cavila mientras el resto no deja de parlotear, con esta persona soy cautelosa. Temo que sea una gran persona. Emily Dickinson , El viento comenzó a mecer la hierba

El poema de la semana

Semana del 15 al 18 de septiembre   "Aristóteles define el miedo como un sufrimiento anticipado, por un mal que nos aguarda en el futuro. Lo contrario -la percepción del futuro como un bien- tiene que tener un nombre. Creo que es la confianza". Con estas palabras del prólogo del último libro de poemas de Juan Antonio González Iglesias, Confiado , queremos comenzar el curso; y también con el espléndido poema que le da título. Deseamos que sus versos nos alienten en estos días de incertidumbres y nervios del principio de curso, en los que se concentra la espera de todo lo que en estos meses viviremos. CONFIADO Pongo mi corazón en el futuro. Y espero, nada más. De los dos monsílabos prefiero el más claro, el sencillo, el que despliega  un lienzo en el que todo  podrá ser. El amor dará firmeza a lo que digo. Estoy con los que creen sin ver, con los que andan sobre las aguas. Cuando el mundo entero o mi mundo se hunden tantas veces, entonces algo relacionado