jueves, 4 de junio de 2015

El último hombre de la tierra: capítulos 3 y 4

CAPÍTULO 3 

El último hombre de la Tierra se despierta. Lo primero que ve, es que está en una choza hecha con palos. Está tumbado en un camastro bastante cómodo para cómo está la vida. Intenta incorporarse, pero se marea a causa de un punzante dolor en la cabeza y se deja caer en el viejo colchón. En ese momento entra alguien en la habitación.

-Por fin te has despertado. Estaba empezando a pensar que el golpe había sido más grave de lo que habíamos creído. - Es la voz de una chica bastante joven.
-¿Qué ha pasado? - pregunta él.
-Los vacíos descubrieron nuestro refugio. Vinieron a por nosotros, pero ya estábamos preparados. Luchamos ferozmente hasta que dejaron de aparecer más. Cuando pensamos que ya no quedaba ni uno, después de haber mirado por todo el Bosque Amarillo, aparecieron más. Echamos a correr para avisar al resto de nuestros compañeros, pero nos encontramos con un chico que no conocíamos (tú), rodeado por más vacíos. Te dieron un golpe en la cabeza. Maté de un disparo al que te había dejado inconsciente. El resto de mis compañeros se quedaron allí luchando. Yo y mi segundo al mando te cogimos y te trajimos aquí para curarte. Finalmente llegaron el resto, con una batalla ganada.
-¿Los vacíos? - pregunta el chico confuso.
-Son los capturados, los caídos, los que han perdido sus sentimientos. Por eso los llamamos vacíos, no hay nada en su corazón. Son carcasas sin voluntad propia. - le contesta ella.
-Y ahora estoy...
-En el refugio nº 4026. - después de un momento pensando - Que mal educada soy, ni siquiera me he presentado: no recuerdo mi nombre, pero todos aquí me llaman Alice. ¿Y tú; cómo te llamas?
-No lo sé. - responde él, algo sorprendido – Hace mucho que nadie me llama por mi nombre.
-Pues entonces, te podemos llamar... ¿Cómo llamaría al último hombre de la Tierra?
-Jack. Puedes llamarme Jack. - Tras un momento pensando - ¿Cuánto tiempo he estado inconsciente?
-Casi un día.
-¡Un día! - El chico se levanta de golpe, haciendo caso omiso al terrible dolor de cabeza. - Muchas gracias por todo, pero me tengo que ir al siguiente refugio. Tengo que verme allí con una persona...
-El otro día vinieron unos niños muy pequeños de ese refugio. Nos dijeron que iban a ser descubiertos, y que los jefes del refugio les habían dicho que se vinieran aquí para salvarse. - le cuenta Alice, al verlo tan preocupado.
-Pues con más motivo me tengo que ir. 
-¡Déjame ir contigo!

Él se queda parado. No se esperaba eso. Esperaba que le dijera que se quede, que estaba muy débil, que tenía que comer, descansar... Pero nunca se habría imaginado que le pediría acompañarle.

-¿Por qué quieres venir?

Pues, porque aquí me aburro una barbaridad, porque está bastante claro que vas a por alguien que aprecias mucho, y tu corazón te hará cometer estupideces, y porque con una honda y una pistola de juguete no vas a durar nada. Necesitas que alguien te siente la cabeza y te ayude a deshacerte de los vacíos que te encuentres por el camino. ¿Te parecen suficientes razones?
- Sí. Puedes venir.
-Estupendo. - Alice sale de la habitación, y después de un momento vuelve con una bolsa a la espalda. Él supone que son armas y comida.
-Ya podemos irnos. - Afirma ella, saliendo de aquella minúscula cabaña.

Jack, asegurándose de que sigue teniendo la carta de su hermana en el bolsillo, sale de la cabaña, con la sensación de que lo duro empieza ahora.

 

 
 CAPÍTULO 4
El último hombre de la Tierra y su nueva acompañante, andan días y días por aquel inmenso desierto. Paran para comer y dormir. El resto del día, andan.

Tan sólo llevan una hora caminando, cuando Jack empieza a notar que el cansancio le invade. Las piernas le empiezan a temblar como nunca antes lo habían hecho. Cae de rodillas al no poder aguantar más su propio peso. Siente el cansancio arropándole, como si de una manta se tratase, impidiéndole moverse.

-Alice... - murmura sin apenas fuerza en la voz. Si no llega a ser por el silencio del vasto desierto, ella no le habría escuchado. Se agacha a su lado, y, después de varios intentos, consigue ponerlo en pie. Se pasa su brazo por detrás del cuello, para evitar que se vuelva a desplomar.
-Aguanta. Cerca de aquí hay una cueva en la pararemos para descansar... - Comienzan a andar todo lo rápido que pueden, intentando llegar a la cueva, que puede ser su salvación.
-Jack, mira allí.
-¿Dónde? - Pregunta el muchacho, con voz débil.
-Allí, en aquella duna. Hay una cabaña. Y un pozo. – Le responde ella señalando a la duna que tienen frente a ellos.
-Yo no veo nada. - Replica el joven. La chica empieza a andar muy rápido hacia la cabaña inexistente. Él se da cuenta de lo que sucede.
-Alice, es un espejismo. - musita él, intentando retenerla, pero ella no le hace caso. Sacando fuerzas de donde no las hay, corre hacia ella y la coge del brazo - ¡Alice, es un espejismo!

Ella se suelta bruscamente, corre hasta donde debería estar la cabaña, y se queda de rodillas, removiendo la arena con las manos, llorando amargamente. Él llega hasta ella, y la abraza, intentando consolarla.

-No puede ser... Aquí había un pozo con agua fresca... Un huerto lleno de fruta...
-Alice, no te martirices. El desierto engaña. Era una ilusión. Sólo una ilusión – Él la suelta, y se levanta; y casi se cae del mareo. Se le nubla momentáneamente la vista. - ¿Vamos a la cueva?
-Sí. - Se levanta, ignorando la mano tendida de Jack.

Siguen andando, como si no hubiera pasado nada. Tras unos minutos andando bajo un sol abrasador, ven una roca gigantesca, en medio de la nada. La rodean y ven la entrada de la cueva.

El último hombre de la Tierra y su acompañante entran en aquella cueva. Uno pensando cuánto tiempo le queda por ver a su hermana. La otra, como de desesperado vio al chico para querer acompañarle.

 
 
CONTINUARÁ... 


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2 comentarios:

  1. Creo que descansarán en la cueva y serán descubiertos por unos vacíos, pero conseguirán escapar.

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  2. creo que cuando llegan a la cueva descansan y al despertarse la mujer se da cuenta de que el hombre no está y sale a buscarlo y se encuentra que los vacios lo habian secuestrado y al salir por mala suerte a ella tambien la secuestran pero consiguen escapar los dos.

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