EDAD
Aunque el invierno avance por tus años
y pretenda ser huésped de tu casa y tus huesos,
No te rindas al frío, ignóralo.
¿Es acaso diciembre?
No es verdad, no es verdad.
Piensa en un día de marzo, y en la rosa
temprana
que al entreabrirse teme y titubea
y no sabe muy bien si atreverse a existir.
Zumba la abeja -¿la oyes?-;
Hoy mismo ha regresado a sus asuntos.
Entra ya en ese día,
no te resignes a esperar que sea.
Míralo y hazlo tuyo (qué limpia esa mañana
desde esta lenta tarde que va a menos).
Verás la hierba verde brotar de entre las grietas
oscuras y torcidas de la edad.
Y sabrás que estás vivo.
Eloy Sánchez Rosillo
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