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Curso 2016-2017 - El poema de la semana


     Volvemos a las aulas, con ilusiones renovadas, con ciertos miedos, con incertidumbres... pero, como siempre, de manos de la poesía y con muchas ganas.
     En esta ocasión comenzamos con un texto del poeta alicantino Carlos Sahagún, que nos recuerda que "la vida se halla con nosotros" en nuestras aulas, en nuestros pasillos, en nuestra biblioteca. Hagamos que, como en el poema, todo sea sencillo.

Del 19 al 23 de septiembre

AULA DE QUÍMICA

Si vuelvo la cabeza,
si abro los ojos, si
echo las manos al recuerdo,
hay una mesa de madera oscura,
y encima de la mesa, los papeles inmóviles del tiempo,
y detrás,
un hombre bueno y alto.

Tuvo el cabello blanco, muy hecho al yeso, tuvo
su corazón volcado en la pizarra, 
cuando explicaba, casi sin mirarnos,
de buena fe, con buenos ojos siempre,
la fórmula del agua.

Entonces, sí. Por las paredes,
como un hombre invisible, entraba la alegría,
nos echaba los brazos por los hombros,
soplaba en el cuaderno, duplicaba
las malas notas, nos traía en la mano
mil pájaros de agua, y de luz, y de gozo...

Y todo era sencillo.

El mercurio subía caliente hasta el fin, 
estallaba de asombro el cristal de los tubos de ensayo,
se alzaban surtidores, taladraban el techo,
era el amanecer del amor puro,
irrumpían guitarras dichosamente vivas, 
olvidábamos la hora de salida, veíamos
los inundados ojos azules de las mozas
saltando distraídos por en medio del agua.

Y os juro que la vida se hallaba con nosotros.

Pero ¿cómo decir a los más sabios,
a los cuatro primeros de clase
que ya no  era preciso saber nada,
que la sal era sal y la rosa era rosa,
por más que ellos les dieran esos nombres impuros?
¿Cómo decir: moveos,
que ya habrá tiempo de aprender,
decid conmigo: vida, tocad
el agua, abrid los brazos
como para abrazar una cintura blanca,
romped los libros muertos?

Os juro que la vida se hallaba con nosotros.

Profesor, hasta el tiempo del agua químicamente pura
te espero.
De nuevo allí verás, veremos juntos
un porvenir abierto de muchachas
con los pechos de agua, y de luz, y de gozo...

CARLOS SAHAGÚN.

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